Videojuegos 23 Jun 2017
Un análisis del Full Throttle

Arranco este análisis del Full Throttle convencido de que este videojuego es una obra de arte. Para demostrar que esto es así y que tengo razón(?) lo voy a analizar al detalle, desarmandolo en tres partes: la narrativa, la estética y la jugabilidad. Tal vez fracase, no lo sé, pero es la excusa perfecta para escribir sobre uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos. 

 

Introducción

El Full Throttle es una Aventura Gráfica de la mítica Lucasarts. Se publicó el 30 de Abril de 1995 y tuvo como responsable del proyecto, de la escritura y del diseño a Tim Schaffer. El ya había participado como co-escritor en otros juegos de la compañía como Monkey Island, Monkey Island 2: Lechuck’s Revenge y Maniac Mansion 2: Day of the Tentacle acompañando a Ron Gilbert. Otro genio absoluto que había inventado el Maniac Mansion junto con el idioma que permitió a Lucas Arts crear casi todas sus aventuras gráficas, el SCUMM.

El Factor Narrativo en Full Throttle

El protagonista de esta aventura y personaje que controlamos durante todo el juego es Ben, líder de una pandilla estilo Hell Angels bautizada los Polecats. La historia se sitúa en un futuro cercano donde los vehículos a ruedas están acorraladas por los vehículos propulsados a hélice y las motos representan la última frontera de la libertad.

De camino a la junta de accionistas, Malcolm Corley, presidente de Corley Motors, la única empresa fabricante de motos que queda en USA se cruza con Ben y su banda. Después de chuparse juntos unos whiskey les ofrece que lo escolten hasta la reunión. 

En ese momento aparece Ripburger vicepresidente de la la compañía y antagonista del juego. Ripburger nos pide hablar con nosotros un momento a solas y nos explica que Corley está en las últimas y que su último deseo es que lo escolte a la junta una banda de pandilleros. Ben se niega, entonces un matón le pega un palazo en la cabeza y lo deja tirado adentro de un tacho enorme de basura. 

Así arranca el juego. El objetivo de nuestra aventura será derrotar a Ripburger y salvar a la Corley Motors de que este la convierta en una fábrica de mini vans. Ben,el anti héroe clásico deberá hacerse cargo de semejante quilombo para salvar, no sólo a la compañía sino, al mundo motoquera en general. El arco narrativo del personaje será el de darse cuenta que la única manera de sacarse a sí mismo este quilombo de encima es ayudando al resto de las bandas, con las que antes competía.

Leí en otros análisis clasificar al Full Throttle como una Road Movie. Lo cierto es que si bien la ruta es el espacio dramático que une gran parte del juego, eso no es suficiente para catalogarlo en este género. En los relatos de este tipo, el viaje es una excusa para que los protagonistas tengan una experiencia de autoconocimiento, una comprensión más profunda de su naturaleza humana y sus dramas. Podemos citar a Little Miss Sunshine como un ejemplo de Road Movie y darnos cuenta que este videojuego no la va, ni por asomo, de eso.




De lo que se trata es de derrotar a Ripburger, quién no sólo nos tiende una trampa al principio, sino que más adelante del juego asesina a Malcolm Corley y hace quedar a Ben como el responsable del crimen. Durante cierta parte del juego también tendremos que lidiar con este asunto, lo cual mete en la trama elementos de otro género cinematográfico conocido como “Falso Culpable” y del cual Alfred Hitchcock fue el maestro indiscutido. Si les interesa profundizar en este género les recomiendo que vean North By Northwest del mencionado director.

Si tengo que jugarme por un género en el cual meter al Full Throttle me inclino a pensar que es un Western. No lo hago porque el juego esté situado en escenarios polvorientos y desérticos. Sino porque la estructura narrativa de este género implica la existencia de un héroe, un “pueblo” y un antagonista al que derrotar. Si nos fijamos bien encontramos todos elementos en el juego. Ben es un anti héroe pero un héroe al fin y al cabo. Ripburger es el antagonista que se quiere quedar con todo  y “el pueblo” en este caso es el mundo de las motos que se ve directamente amenazado a desaparecer por la presencia del antagonista. 

El factor estético

Hay dos elementos estéticos claves para la construcción de la atmósfera del Full Throttle. La paleta de colores y la banda sonora. Los colores del juego están seleccionados tan meticulosamente que casi parece una película de Wes Anderson. El juego transcurre casi entero de noche. Por lo que el violeta es el color predominante. El cielo nocturno, las nubes y gran parte de los escenarios están en la gama de este color. Pero cuando no es así, el color que predomina es el ocre. Es el color del desierto y las montañas que son los paisajes que predominan el juego. Cuando los dos colores se juntan, blowmind. 

La banda de sonido está compuesta por los Gone Jackals, una especie de ZZ Top de la B, pero que nos proveen de un rock sucio y desprolijo que encaja perfecto en el juego. Además el sonido que no es música como las voces, los efectos y el foley siempre juegan a favor de la atmósfera. El inicio del juego donde aparece el protagonista, las motos y la música de los Gone Jackals es muy deudor de la secuencia inicial de Terminator 2. 

Estos elementos acompañan al núcleo del juego: el mundo de las motos. El mundo del Full Throttle es un mundo hermoso, hecho mierda, abandonado, lleno de polvo y violencia. Es un juego dónde nos podemos agarrar a piñas con bandas rivales. Cagarlos a cadenazos, o con calaveras con pinches, motosierras, tablones o simplemente los puños. Los escenarios del juego son rutas, cantinas, talleres, desarmaderos y guaridas secretas. Todo el mundo del juego está construído en torno a las motos, las bandas y los territorios de cada uno.

Es imposible no encontrar rastros de Akira. Si comparamos las motos de la banda Cavefish con la moto de Kaneda son muy parecidas. Lo mismo pasa con la moto de Ben y la del líder de “The Clowns” en la película japonesa. Son casi idénticas. Además de que la jugabilidad basada en pelea de motos con diferentes elementos romos y punzo trazantes apareció antes en la mítica película de animación japonesa. 

Tim Schaffer volvería sobre esta idea de motores, desierto, rutas, cuero y metal en otro juegazo pero esta vez para  XboX 360 y del año 2009: el Brutal Legend. Juego que recomiendo con fervor y que lo pueden bajar de Gog.compor $0.99 dólares o quince pesos, el valor del alto guiso.

La jugabilidad

La jugabilidad del Full Throttle introdujo dos innovaciones respecto de sus compañeros de género. Simplificó la cantidad de interacciones posibles con los elementos del escenario que hasta entonces eran nueve como en los Monkey Island. Todas las acciones pasaron a concentrarse en el puntero del mouse, si uno hacía click abría un menú con la forma del logo de los Polecats. Ahí podíamos elegir usar las manos, los pies, los ojos, o la boca.

La gran innovación respecto de otras aventuras gráficas fueron las peleas de motos. Eran un minijuego adentro del juego. Nos podíamos fajar todas las veces que queramos con los miembros de las bandas rivales. Pero como esto es una aventura gráfica, incluso las peleas estaban en función de resolver un acertijo. De cada una de las bandas a obtener una pieza para tunear nuestra moto y poder resolver un acertijo..

Sin duda esta fue una de las cosas que me hizo amar al Full Throttle. La posibilidad de que adentro del juego te podías cagar a piñas. Toda la secuencia adentro de la ruta de la mina para mi es memorable. 

Conclusión

Full Throttle nos sitúa en la perspectiva de un personaje que pasa de sólo estar interesado en su banda y en su moto a tener que ponerse las pilas para salvar su estilo de vida.

Ben pese a ser un outsider se maneja por el código de lealtad. Por eso puede llevarse bien con Corley aunque sea un millonario. Porque Corley también fue un motoquero, entiende la vida de las motos. Por más que uno esté en la cúspide de la pirámide y el otro un soldado raso los une un código en común.

En cambio Adrian Ripburger lo único que quiere es quedarse con la compañía para vender mini van. Ripburger es el antagonista claro porque representa la traición del ideal de Corley y de Ben. Le chupan un huevo las motos. Lo único que quiere es guita y si eso implica hacer lo que está de moda, bienvenido. El triunfo de Ripburger es el triunfo del establishment. 

Por esta razón el Full Throttle sigue siendo un faro porque me enseñó que el establishment y la moda son el enemigo. Este es el legado de Tim Schaffer a toda una generación de niños geeks que jugamos este juego. 

Por último voy a citar a David Mamet que en su libro “Los tres usos del cuchillo” hace una distinción clave entre el mero entretenimiento y el arte. Mamet dice que la diferencia es que el arte nos enseña algo sobre la vida. ¿Qué conclusión sobre la vida podemos sacar de Call of Duty 5? Creo que ninguna. Salvo que que hay que solucionar todo a los tiros. Entonces Call of Duty es entretenimiento, un pasatiempo.

En cambio el Full Throttle tiene nos enseñó algo. Nos enseñó a no transar. En conclusión, a luchar por lo que queremos. A no vendernos por una puta mini van. Alto mensaje para una simple aventura gráfica.

Fuente: http://vdpraxis.com/2017/06/09/analisis-del-full-throttle/

Notas relacionadas
La pieza diferente: ocho
por Guadalupe Campos 28 Jul 2017

Disfrutá del octavo capítulo de esta historia de fantasía épica. Y si te perdés entre los nombres de lugares, personajes y deidades recuperá la orientación consultando el link al final del texto.

Abejas vs. Humanos
por Silvia Quiñoa 10 Feb 2014

Cinco razones por las cuales deberíamos replantearnos qué nos diferencia realmente de estos insectos.

Noticias Velociraptors, reconocida por su autogestión
por Staff 19 Oct 2015

La revista fue nominada por TEA DEPORTEA para los Premios Estímulos 2015 al periodismo joven en la terna medios autogestionados.